Arquidiócesis Ortodoxa Antioquena
de
México, Venezuela, CentroAmérica y el Caribe
Boletin Dominical
1
de agosto de 2004
9°
DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTES
Y
EL RECUERDO DE LOS SIETE MÁRTIRES MACABEOS
Alabemos a los Jóvenes
Macabeos con su madre Salomona porque destruyeron el orgullo del tirano, y,
luchando por la Ley de Dios, alcanzaron la corona de la victoria.
(Exapostolarion)
Descendiste de las alturas, oh Piadoso, y aceptaste el entierro de tres días para librarnos de los sufrimientos. Vida y Resurrección nuestra, oh Señor, gloria a ti.(Escuche el Tropario)
Oh Señor, por los dolores que tus Santos han padecido por Ti, apiádate y cura nuestras dolencias, oh Amante de la humanidad.
Te transfiguraste en el monte, oh Cristo Dios, y Tus discípulos contemplaron Tu Gloria según pudieran soportarla; para que, cuando Te vieran crucificado, entendieran que Tu pasión fue voluntaria y pudieran proclamar al mundo que Tú eres verdaderamente el Resplandor del Padre.
PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS
(3, 9-17)
Hermanos:
... somos (Pablo y Apolo) colaboradores de Dios, y vosotros, campo de Dios,
edificación de Dios.
Conforme
a la
gracia de Dios que me fue
dada, yo, como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro
construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye! Pues nadie puede
poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo. Y si uno construye sobre este
cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada
cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por
el fuego. Y la calidad de la obra
de cada cual, la probará el fuego. Aquél, cuya
obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa. Mas
aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. El, no obstante, quedará a
salvo, pero como quien pasa a través
del fuego.
¿No
sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en
vosotros? Si alguno destruye el
santuario de Dios, Dios le destruirá a él; porque
el santuario de Dios es sagrado, y vosotros sois ese santuario.
EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO
(14, 22-34)
En aquel tiempo: Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar, al atardecer estaba solo allí. La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: “Es un fantasma”, y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: “¡Ánimo, que soy yo!; no temáis.”
Pedro le respondió: “Señor, si eres tú, mándame ir donde ti sobre las aguas.” “¡Ven!”, le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse , gritó: “¡Señor, sálvame!” Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?” Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: “Verdaderamente eres Hijo de Dios.”
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret.
"¡SEÑOR SÁLVAME!"
En la lectura Evangélica de hoy podemos observar diferentes etapas de fe:
· Discípulos que no pueden distinguir al Maestro por la noche que les rodea.
· Pedro que, cuando fija la vista en el Señor, pudo caminar sobre el agua e hizo lo que nunca pensó poder hacerlo.
· Pedro que voltea la mirada para ver “la violencia del viento”, así que cae en el agua.
· Hundido en el agua, Pedro empieza a gritar: “¡Señor, sálvame!”
· Y por fin, cuando Jesús lo subió en la barca, “amainó el viento.”
Igual nosotros andamos entre estas etapas de la fe: una vez damos promesas al Señor de no ver sino Él; al instante, la noche de nuestros pecados y debilidades nos impide verlo presente en nuestra vida; la violencia de las preocupaciones y tentaciones que vivimos, nos roba la dulce mirada hacia Él. Pero lo más importante que, cuando estemos hundidos, sepamos con humildad y sinceridad decir: “¡Señor, sálvame.” Pues nuestro Dios no es maestro de Religión sino Salvador de nuestra almas.
LOS SIETE MÁRTIRES MACABEOS Y SU MADRE
Hoy, 1° de agosto, celebramos a una feliz familia que conquistó el reino de los cielos en un solo día proclamando con valor que es preferible morir, antes que negar la verdadera fe que nos enseñan nuestros antepasados. Estamos hablando de los siete mártires Macabeos y su madre Salomona.
Si nos
situamos en el segundo libro de los Macabeos (7,1-42) nos daremos cuenta, que en
tiempo del Rey Antíoco Epifanes, éste quiso obligar a aquellos siete hermanos,
a que comieran carne de cerdo, prohibida por la ley de los judíos. Azotándolos
primero y con tormentos mayores después.
El
primero de ellos hablando en nombre de todos dijo al rey: “Preferimos morir
antes que quebrantar la ley de nuestros antepasados.” Entonces el rey
enfurecido ordenó que le cortaran
la lengua, los pies y las manos, le arrancaran la piel de la cabeza
a la vista de sus hermanos y de su madre, y aun estando ya mutilado,
ordenó también que lo acercaran al fuego y lo echarán a una sartén
hirviendo. Tomando el rey al segundo hermano le preguntó que si prefería comer
la carne de cerdo o ser torturado, y el dijo “no comeré” y de la misma
manera lo torturaron.
Los
siete hermanos Macabeos fueron torturados y martirizados de la misma manera ya
que todos se negaron a comer el alimento prohibido.
En
estos hechos del antiguo Testamento nos encontramos con algo tan valioso,
incluso, como el mismo martirio: la
fe y el amor a Dios de la Madre. Ella vio morir a sus siete hijos en el espacio
de un día, soportando el dolor con la fuerza y humildad de quien tiene plena
confianza en la misericordia de Dios; ella
tenía puesta su fe en el Señor, y, pese a la tormenta que vivió, nunca
dudó de la protección divina, y hasta entregó su propia vida en manos del
enemigo. Por ese amor y fe que llenaba su corazón ella podía decir: “¿Cómo
fue que nacieron de mi, porque no fui yo la que les dio el aliento de vida y
mucho menos ordenó los elementos de su cuerpo, si no más bien el Señor, que
es el rey de todo y que a Él sólo pertenecen?”
Es
por eso que vemos la valentía de cada uno de ellos: madre e hijos tenían la
certeza de que Dios ama y se compadece de todos los que en Él esperan; si bien
esta vida podrían quitárselas, creían firmemente que el Rey de todo los
resucitaría para la eternidad. Por ello podían exclamar convencidos (ojalá
también nosotros los pudiéramos imitar algún día): más vale morir a manos
de los hombres que no cumplir con los mandamientos de Dios.
Ellos
ofrecieron la vida por amor y lealtad al Dios verdadero; nosotros, ¿a qué
estamos dispuestos?
Aviso 1:
Hoy, domingo 1 de agosto, empieza la vigilia de la Virgen Madre de Dios, que concluye con la Fiesta de la Dormición el 15 de agosto. Durante estas dos próximas semanas, los lunes, miércoles y viernes, a las 19:00 horas se celebrará, en la Catedral, “el Servicio de Paráklisis” que consiste en oraciones de súplicas a la Madre de Dios, en las que los fieles piden la intercesión de la Santísima Virgen y su auxilio.
Aviso 2:
El próximo viernes, 6 de agosto, festejamos la Divina
Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo en el Monte Tabor, por eso el
martes 5, a las 19:00 horas, dará comienzo el servicio de Maitines, para que a
las 20:00 horas celebremos la Divina Liturgia.