Arquidiócesis Ortodoxa Antioquena
de
México, Venezuela, CentroAmérica y el Caribe
Boletin Dominical
11
de Enero de 2004
DOMINGO POSTERIOR A LA DIVINA EPIFANÍA
“El
Salvador, que es la Gracia y la Verdad, se manifestó en las orillas del Jordán
e iluminó a los que moraban en la oscuridad y en las sombras de la muerte.
pues, la luz inasequible ha venido y se ha manifestado al mundo.”
(exapostolarion)
TROPARIOS
Al coeterno Verbo, con el Padre y el Espíritu, Al Nacido de la Virgen para nuestra salvación, alabemos, oh fieles, y prosternémonos. Porque se complació en ser elevado en el cuerpo sobre la Cruz y soportar la muerte, y levantar a los muertos por su Resurrección gloriosa.
Al
bautizarte, oh Señor, en el Jordán se manifestó la adoración a la Trinidad:
pues, la voz del Padre dio
testimonio de ti nombrándote su “Hijo amado”; y el Espíritu, en forma de
paloma, confirmó la certeza de la palabra. Tú, que te has revelado e iluminado
al mundo, oh Cristo Dios, gloria a ti.
Hoy te has manifestado al universo, oh Señor, y tu luz como un signo apareció sobre nosotros, quienes con conocimiento te alabamos diciendo: Tú has venido y te has manifestado, ¡oh Luz inaccesible!
CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS
(4, 7-13)
Hermanos:
A cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a la medida de los
dones de Cristo. Por eso dice:
Subiendo
a la altura, llevó cautivos
y dio dones a los hombres.
¿Qué quiere decir "subió" sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra? Este que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo. El mismo "dio" a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo.
EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO
(4, 12-17)
En aquel tiempo: Cuando Jesús oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz, a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: “Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.”
LA EPIFANÍA, LA DIVINA MANIFESTACIÓN
El 6 de Enero la Iglesia celebra el Bautizo del Señor en el Río Jordán por las manos de Juan el Bautista. A esta fiesta se le llama Epifanía o Teofanía que viene del griego y significa la Divina Manifestación. Es la manifestación de Dios Trino y Uno ante los hombres como dice el tropario de la fiesta: “Al bautizarte, oh Señor, en el Jordán se manifestó la adoración a la Trinidad: pues, la voz del Padre dio testimonio de ti nombrándote su “Hijo amado”; y el Espíritu, en forma de paloma, confirmó la certeza de la palabra...”
El hombre hubiera sido incapaz de conocer lo de Dios ni por su ciencia ni por sus contemplaciones, si Dios no se hubiera revelado a sí mismo. Él, por su amor, aceptó ser como nosotros para que “el Igual atrae al igual”; el cristiano conocimiento de Dios no se nos ha dado sino por Gracia, por Revelación.
Hasta el cuarto siglo el nacimiento de Cristo y su Bautizo se festejaban juntos en este mismo día. Pues mientras en la Navidad se realiza la completa Presencia de Dios entre los hombres, en el Bautizo dicha Presencia fue anunciada y manifestada ante la creación. Así que la relación entre los dos acontecimientos expresa la fe Ortodoxa que rechaza lo que dicen algunas sectas de que Cristo recibió la Divinidad en el Bautismo cuando el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma de paloma. Pues Cristo desde el seno virginal es el Hijo, la segunda Persona de la Trinidad, Dios entero y hombre entero; eso es lo que anunció el Arcángel a María: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será Santo y será llamado Hijo de Dios.” Si la Navidad es la presentación del Nacimiento de Cristo de la Virgen en el cuerpo, el Bautismo es la manifestación del Nacimiento sempiterno de Cristo del Padre.
Los cantos de la fiesta y el icono manifiestan la alegría universal: Los ángeles observan sorprendidos, los cielos se inclinan, porque donde está el Señor allí están los cielos; el Bautista coloca su mano con temor y devoción sobre la cabeza de Cristo como si estuviera diciendo: “¿Cómo bautizo a quien hizo toda la creación de nada”; Cristo sumergido en el agua del Jordán pisotea “las cabezas de las hidras”; mientras el mar después de la caída se hizo símbolo de la corrupción y lugar dominado por los poderes de la oscuridad, Cristo lo bendice devolviéndole la naturaleza a su objeto principal: lugar de presencia de Dios. Desnudo en el agua, es el Nuevo Adán que complace al Padre; es el Hijo Amado no en el sentido de que el Padre lo ama nada más, sino que Él también ama al Padre “hasta la muerte, la muerte de Cruz.”
Según este prototipo, nos bautizamos para que participemos en la nueva vida del nuevo Adán que ama a Dios y bendice todo lo alrededor devolviéndolo a su primer destino: lugar de la Presencia de Dios.
SAN VITALIO
(11 de Enero)
Vivió en un monasterio de Egipto hasta sus 60 años, después se trasladó a Alejandría donde practicó un trabajo que lo expuso a muchas acusaciones.
Su trabajo oficial era contar las prostitutas profesionales en la ciudad. Cobraba por su trabajo 10 pesas al día, al atardecer comía con una pesa y distribuía las demás a unas de las prostitutas diciendo a cada una: “toma esto y guárdate a ti misma pura por esta noche”, y con juramento les prohibía informar a nadie.
Mientras
las acusaciones crecían sobre él y las miradas le menospreciaban por todos
lados, él pasaba las noches orando por sus acusadores sin preocuparse en
complacer a los hombres sino a Dios. Muchas de las prostitutas con las cuales
trataba, al ver su vigilia y escuchar sus permanentes oraciones por la salvación
de ellas, se apartaron de sus malas costumbres, algunas se casaron y otras
dedicaron su vida para la castidad.
Una
vez, mientras Vitalio estaba saliendo de aquel lugar, se encontró con un joven
que pretendía satisfacer sus placeres. Este joven, a pesar de su mala conducta,
reaccionó violentamente ante la presencia del monje Vitalio que le pegó
con rencor diciéndole: “¿Hasta cuándo seguirás practicando esta pésima
acción, oh negociante de Cristo”, el anciano le contestó con benevolencia:
“oh miserable, recibirás un golpe tan doloroso que
reunirá a toda Alejandría alrededor tuyo.”
Pocos
días después, Vitalio se durmió en el Señor en su celda. Nadie hubiera
sabido de su muerte si no hubiera pasado lo siguiente:
Un día
vino al encuentro del joven libertino mencionado arriba, un esclavo negro y le
dio un terrible bofetón diciéndole: “Esto te lo manda el monje Vitalio.”
Los gritos dolorosos del Joven reunieron a mucha gente; el joven, dolorido,
empezó a gritar: “Oh siervo de Dios Vitalio, he pecado mucho ante Dios y ante
ti.”
Toda
la gente se dirigió hacia la celda del extraño monje, pero lo encontraron
prosternado sin movimiento: murió
en la oración. Cerca de él estaba escrito en la tierra: “oh Alejandrinos, no
juzguen a nadie antes de tiempo, hasta la venida del Señor.”
Al
difundirse la noticia, las mujeres ex-prostitutas salieron con velas y mirra
hacia su celda para embalsamar su cuerpo, y anunciaron todo lo que el hombre de
Dios hacía con ellas y alzaron su pureza, castidad y humildad.
Así
pues la vida de este Justo se nos hizo un martirio-testimonio de santos de Dios
quienes nunca piden gloria de sí mismos, sino de Dios. Las oraciones de San
Vitalio sean con nosotros. Amén.