Arquidiócesis Ortodoxa Antioquena
de
México, Venezuela, CentroAmérica y el Caribe
Boletin Dominical
11
de julio de 2004
6° DOMINGO DE PENTECOSTÉS
Y
EL RECUERDA DE SANTA EUFEMIA
Oh Salvador, cuando resucitaste del sepulcro, te
manifestaste como verdadero hombre al ponerte en medio de tus discípulos
comiendo con ellos; les enseñaste el bautismo del arrepentimiento; y de
inmediato subiste hacia tu Padre Celestial, prometiendo enviarles al
Consolador. ¡Oh Dios todo Divinidad, Dios Encarnado, gloria a ti!
(Exapostelarion)
Al coeterno Verbo, con el Padre y el Espíritu, Al Nacido de la Virgen para nuestra salvación, alabemos, oh fieles, y prosternémonos. Porque se complació en ser elevado en el cuerpo sobre la Cruz y soportar la muerte, y levantar a los muertos por su Resurrección gloriosa. (Escuche el Tropario)
Has alegrado a los de la fe recta y rechazado a los de la incorrecta, Oh Eufemia, virgen bella de Cristo, al confirmar el Dogma sagrado de los Santos Padres del Cuarto Concilio. ¡Oh gloriosa Mártir, intercede ante Cristo Dios que nos otorgue la gran misericordia!
Oh Protectora de los cristianos indesairable; Mediadora, ante el Creador, irrechazable: no desprecies las súplicas de nosotros, pecadores, sino acude a auxiliarnos, como bondadosa, a los que te invocamos con fe. Sé presta en intervenir y apresúrate con la súplica, oh Madre de Dios, que siempre proteges a los que te honran. (Escuche el Kondakion)
SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS TESALONICENCES
(6, 1-10)
Hermanos: Como cooperadores suyos que somos, os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Pues dice él: En el tiempo favorable te escuché y en el día de salvación te ayudé. Mirad ahora el momento favorable; mirad ahora el día de salvación. A nadie damos ocasión alguna de tropiezo, para que no se haga mofa del ministerio, antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios: con mucha constancia en tribulaciones, necesidades, angustias; en azotes, cárceles, sediciones; en fatigas, desvelos, ayunos; en pureza, ciencia, paciencia, bondad; en el Espíritu Santo, en caridad sincera, en la palabra de verdad, en el poder de Dios; mediante las armas de la justicia: las de la derecha y las de la izquierda; en gloria e ignominia, en calumnia y en buena fama; tenidos por impostores, siendo veraces; como desconocidos, aunque bien conocidos; como quienes están a la muerte, pero vivos; como castigados, aunque no condenados a muerte; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; como quienes nada tienen, aunque todo lo poseemos.
EVENGELIO SEGÚN SAN MATEO
(9, 1-8)
En aquel tiempo: Subiendo, Jesús, a la barca, pasó a la otra orilla y vino a su ciudad. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: “¡Ánimo!, hijo, tus pecados te son perdonados.” Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: “Éste está blasfemando.” Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: “¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate y anda’? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados – dice entonces al paralítico: ‘Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’.” Él se levantó y se fue a su casa. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.
JESÚS SANA A UN PARALÍTICO
Principia el Evangelio de hoy, diciendo que Jesús llego a su ciudad. Esta ciudad es Cafarnaun, ciudad que Cristo había constituido en centro de sus actividades apostólica y evangelizadora, como leemos en (Mt.4:3).
Los milagros de Jesús tienen una finalidad más alta que la de remediar los males físicos, y es probar su divinidad y su misión de salvador de las almas. Sí, este pasaje meditado detenidamente nos enseña y prueba la divinidad de Cristo.
Cuando los escribas y fariseos dijeron dentro de sí, (esto es en sus pensamientos ) : "Este es Blasfema" ( Mt. 9:3), Jesús conoció lo íntimo de sus pensamientos y les dijo: “¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?” (Mt.9:4).
Sólo Dios conoce lo más recóndito de los pensamientos de los hombres y, sólo Dios escudriña las mentes. ( Sal. 94:11 Ap. 2:23). Por lo tanto, si Cristo conoce los pensamientos de los escribas y fariseos, esto es prueba irrefutable que Cristo es Dios.
Otro punto importante a meditar es que Cristo perdona los pecados con su propio poder, no le dice al paralítico en el nombre de Dios te perdono, o Dios perdone tus pecados; sino que le dice con toda autoridad "tus pecados te son perdonados" ( Mt.9:2). Cuando el apóstol Pedro cura a un cojo de nacimiento le dice: "En el nombre de Jesucristo Nazareno levántate y anda" (Hch. 3, 6). En cambio los milagros efectuados por Cristo son con autoridad propia. ¡Cómo que Cristo es Dios!
Además nuestro Señor Jesucristo nos enseña el alto grado de la virtud de la fe. No sólo en el presente pasaje de la Escritura Cristo enaltece la fe, en muchos pasajes de la Escritura nos dice claramente "tu fe te ha salvado." (Mc. 5, 34 Mc. 10, 52 Lc 7, 50).
No tenemos espacio para enumerar todas las citas bíblicas
en las cuales Jesús nos dice que la fe es la virtud para acercarnos a Él y ser
salvos. La salvación es un don gratuito que Dios nos da, para que por medio de
la fe nos acerquemos a su Hijo unigénito y seamos salvos por su sangre
redentora.
SANTA EUFEMIA
(11 de julio)
Hoy, 11 de julio, recordamos el milagro por el cual la santa Eufemia confirmó la auténtica y ortodoxa fe determinada en el 4° Concilio Ecuménico sobre las dos naturalezas de Cristo.
Santa
Eufemia era hija de un matrimonio cristiano devoto de la ciudad de Calcedonia.
Su ambiente familiar le permitió, desde muy joven, tomar la decisión de
dedicar su vida al Novio de su alma, a nuestro Señor Jesucristo. Unos años
después, se emprendió la persecución del emperador Diocleciano; la joven,
comprometida con su Señor, rechazó definitivamente negar a Cristo; ni los
azotes ni la cárcel la pudieron cambiar. Así que el jefe de la ciudad mandó
quemarla en vida. Fue martirizada el año 304, y la Iglesia recuerda el martirio
de santa Eufemia el día 16 de septiembre.
Unos años
después, cuando el emperador Constantino llegó a Macedonia, y viendo la
veneración que los macedonios tenían hacia la Santa, construyó una iglesia
dedicada a su nombre; desde entonces Macedonia recibía muchos peregrinos que
procuraban besar sus reliquias.
El año
451, fue convocado el 4° Concilio Ecuménico en la misma Calcedonia: obispos de
todo el universo se reunieron en la ciudad para discutir la nueva corriente que
había surgido últimamente; unos obispos defendían la recta fe en que
“Cristo es perfecto Dios y perfecto hombre” es decir, que tiene dos
naturalezas que están juntas en una sola Persona. Mientras el otro grupo decía
que Cristo tiene nada más una naturaleza divina.
Mientras estaban en plena discusión, se propuso exponer la causa a la intercesión de la Patrona de la ciudad. Entonces ambos equipos editaron sus enseñanzas y las pusieron junto a las reliquias de santa Eufemia; durante tres días todos oraban constantemente para que Dios por su intercesión revelara la verdad. Cuando abrieron el sepulcro encontraron el libro de los herejes ante las pies de la Santa mientras el de recta fe estaba en sus manos. Los Ortodoxos glorificaron a Dios ofreciendo agradecimientos a su Santa, y muchos de los que antes eran defensores del Monofisismo (una naturaleza), aclamaron de nuevo la recta fe. Esto es lo que la iglesia hoy, 10 de julio, festeja pidiendo la intercesión de la gran Mártir Eufemia.