Arquidiócesis Ortodoxa Antioquena
de
México, Venezuela, CentroAmérica y el Caribe
Boletin Dominical
21
de noviembre de 2004
LA
PRESENTACIÓN DE LA MADRE DE DIOS EN EL TEMPLO
“Alabemos
con fe a María, la doncella de Dios, a quien los profetas, antiguamente, habían
llamado: jarra, tabla de la ley, vara y monte intocable. Pues hoy es
presentada en el Santo de los Santos para ser educada para el Señor.”
(Exapostelario)
Descendiste de las alturas, oh Piadoso, y aceptaste el entierro de tres días para librarnos de los sufrimientos. ¡Vida y Resurrección nuestra, oh Señor, gloria a Ti! (Escuche el tropario)
Hoy, el preludio de la buena voluntad de Dios, el anuncio de la Salvación para los hombres, La Virgen se presenta en el Templo de Dios y preanuncia a Cristo a todos. Exclamémosle con Gran voz diciendo: ¡Alégrate, oh cumplimiento de la Providencia del Creador!
Sagrado Templo del Señor y purísimo, preciosa cámara nupcial y santísima, cofre venerable de la Gloria de Dios, en la casa del Señor, la Virgen hoy es presentada y con ella la gracia del Espíritu Divino. Alábenle los ángeles de Dios porque ella es la tienda celestial.
CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS HEBREOS
(9, 1-7)
Hermanos:
También la primera alianza tenía sus ritos litúrgicos y su santuario terreno.
Porque se preparó la parte anterior de la tienda, donde se hallaban el
candelabro y la mesa con los panes de la presencia, que se llama Santo. Detrás
del segundo velo se hallaba la parte de la tienda llamada Santo de los Santos,
que contenía el altar de oro para el incienso, el arca de la Alianza
–completamente cubierta de oro- y en ella, la urna de oro con el maná, la
vara de Aarón que retoñó y las tablas de la Alianza. Encima del arca, los
querubines de gloria que cubrían con su sombra el propiciatorio. Mas no es éste
el momento de hablar de todo ello en detalle.
Preparadas
así estas cosas, los sacerdotes entran siempre en la primera parte de la tienda
para desempeñar los funciones del culto. Pero en la segunda parte entra una vez
al año, y solo, el sumo sacerdote, y no sin sangre que ofrecer por sí mismo y
por los pecados del pueblo.
EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
(10, 38-42; 11, 27-28)
En aquel tiempo: Yendo Jesús de camino con sus discípulos, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.” Le respondió el Señor: “Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.”
Y sucedió que, estando él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: “¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!” Pero él dijo: “Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan.”
LA VIDA ACTIVA Y LA VIDA COMTEMPLATIVA
Estas dos
hermanas de quienes se nos habla en el Evangelio de hoy, representan la vida
activa y la vida contemplativa que todo buen cristiano no debe desatender en su
constante crecimiento espiritual. No se piense ni se diga como muchos cristianos
erróneamente dicen que solo una clase de vida es importante.
Ambas son
necesarias para la perfección cristiana, pero una es mejor (Lc. 10,42). Cristo
no menosprecia la vida activa, nos dice que “María ha escogido la mejor
parte” (Lc. 10,42). Y al decirnos ¡la mejor! Quiere decir que ambas son
buenas, pero una es mejor, es decir la “la vida contemplativa”.
Marta representa
la vida activa, que todo el pueblo de Dios debe practicar para el servicio del
Señor. Evangelizar a las naciones, administrar los sacramentos, defender la
doctrina de Cristo, construir templos y toda buena obra que por amor al Todo
Poderoso debe hacerse en provecho del prójimo; Dios mismo está siempre activo,
pues el divino maestro nos dice “Mi Padre sigue obrando todavía, y por eso
obro yo también. “(Jn.5,17).
María representa
la vida contemplativa, que “sentada a los pies del Señor escuchaba su
palabra” (Lc. 10,39). Llamamos vida contemplativa, al hecho de elevar el alma
a Dios y confiados llegar al Trono de la gracia del Altísimo. (Heb. 4:16). Pero
para acercarnos al Todo Poderoso y vivir en estrecha comunión con él, debemos
escuchar su palabra, para que, conociendo sus mandamientos, hagamos las cosas
que le son agradables. (1ª Jn. 3,22).
La vida contemplativa, es hacer que el alma del cristiano siga una línea mística y dialogue continuamente con su Creador, ¿Cómo hablan los hijos de Dios con el Padre Celestial? Por medio de la oración, una oración mística y sincera, una oración de poder por la cual pide el Espíritu Santo para su perfeccionamiento y santificación, porque la voluntad de Dios es la santificación de toda su grey. (1ª Tes. 4,3) María vio en la Palabra de Jesús el Reino de Dios que se ha acercado a nosotros. Escuchemos la palabra de Dios y hagamos su voluntad para formar parte de la familia de Cristo. (Mt. 12,50 Mc. 3,35).
LA PRESENTAIÓN DE LA MADRE DE DIOS EN EL TEMPLO
Esta
fiesta de la Virgen se atribuye en el Oriente, más o menos, al siglo VII,
mientras en el Occidente al siglo XIV. Se caracteriza la fiesta por una historia
que tiene un sentido muy profundo.
La pareja virtuosa, Joaquín y Ana, siendo estéril, fue agraciada por Dios con el fruto del vientre: María. Cuando la llevaron al Templo donde iba a residir la niña de tres años, conforme a la promesa que habían dado, Joaquín llamó a unas hebreas vírgenes para que la acompañaran con lámparas. María los adelantó sin ningún temor o vacilación y, al llegar al atrio del Templo, se encontró con Zacarías, el sumo sacerdote, y se aventó a sí misma en sus brazos mientras él decía: “El Señor te glorifica en toda generación, pues he aquí que en ti, Dios revela, en los últimos días, la salvación preparada para su pueblo.”
Luego, a diferencia con los hábitos conocidos, Zacarías introdujo a la niña María en el Santo de los Santos, -parte del Templo inaccesible a ninguno excepto el mismo sumo sacerdote que entraba una vez al año para ofrecer un sacrificio por los pecados del pueblo- Zacarías sentó a María en el tercer escalón del Altar; la Gracia del altísimo descendió sobre ella, así que empezó a bailar de alegría. Todos los presentes glorificaron a Dios por todo lo que hubo de realizarse en esta niña.
Joaquín y Ana regresaron a su casa pero sin la niña. Ella permaneció en el Templo nueve años, asimilando lo celestial, sin preocupación ni pasión; las mismas necesidades de la naturaleza las superó, al igual que todos los deseos materiales, vivió totalmente para Dios, contemplando su hermosura. Con constante oración y vigilia, se transformó en un espejo que refleja la gloria de Dios. Con una mente purificada por el recogimiento y el ayuno, pudo sondear la profundidad de las Santas Escrituras y comprendió que todo el pasado tiempo era necesario para que Dios preparase para sí una madre elegida dentro de esta rebelde humanidad.
María entró en el Templo, y allá contuvo a Dios; el Templo ya es ella; ella es la Tienda, el Tabernáculo de la Nueva Alianza, la Jarra del Maná celestial, la vara de Aarón y la Tabla de la ley de la Gracia.
Grabación de la Paráclesis
Un profundo agradecimiento al Coro de la Catedral por el tiempo y esfuerzo dedicados en la grabación del nuevo CD “Paráclesis: Súplicas a la Madre de Dios.” La Paráclesis a la Madre de Dios es muy cercana al corazón del pueblo ortodoxo; se suele cantar durante la vigilia de la Dormición de la Virgen (o fiesta de la Asunción para la tradición católica romana), del 1° al 15 de agosto; en los monasterios constantemente la celebran durante la semana y los fieles en sus apuros o tristezas, dificultades o alegrías, acostumbran cantarla individual o comunitariamente.
Exhortamos a los fieles a que lo obtengan con el fin de educar los sentidos en la dulzura de las sagradas melodías, y familiarizarse con este bello servicio que elevamos en veneración a la Virgen: “!Santísima Madre de Dios, sálvanos!”