Arquidiócesis Ortodoxa Antioquena
de
México, Venezuela, CentroAmérica y el Caribe

Boletin Dominical

 12 de septiembre de 2004

 

Despedida del recuerdo de

 la NATIVIDAD de la Virgen

Y DOMINGO ANTERIOR A

LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CURZ

 

 

Oh María, la Doncella que dio a luz a Dios, la Novia que no conoció varón; Hoy, en Tu Natividad, los confines de la tierra se regocijan. Porque en ella resolviste la pena dolorosa de la esterilidad de tus padres; Y con el parto, anu­laste la maldición de Eva, nuestra primera madre.

(Exapostelarion de la Natividad de la Virgen)


TROPARIOS

Tropario de Resurrección (Tono 6)

Los poderes celestiales aparecieron sobre tu sepulcro; y los guardias quedaron como muertos; María se plantó en el sepulcro buscando Tu Cuerpo Purísimo; sometiste al hades sin ser tentado por él; y encontraste a la Virgen otorgándole la vida. ¡Oh Resucitado de entre los muertos, Señor, gloria a Ti! (Escuche el tropario)

Tropario de la Natividad de la Virgen (Tono 4)

Tu Nacimiento, oh Madre de Dios, anunció la alegría a todo el universo, porque de ti surgió resplandeciente el Sol de la Justicia, Cristo nuestro Dios, Quien disolviendo la maldi­ción, nos concedió la bendición, y pisoteando la muerte nos otorgó la vida eterna.

Kondakion de la Natividad de la Virgen (Tono 4)

Joaquín y Ana fueron librados de los reproches de la esterilidad, y Adán y Eva, de la corrupción de la muerte, por tu santo nacimiento, oh Purísima.  Por eso tu pueblo celebra este acontecimiento, con el cual ha sido rescatado de la culpa de sus transgresiones, exclamando: La estéril da a luz a la Madre de Dios, la alimentadora de nuestra vida.

CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS GÁLATAS

(6, 11-18)

Hermanos: Mirad con qué letras tan grandes os escribo de mi propio puño. Los que quieren ser bien vistos en lo humano, ésos os fuerzan a circuncidaros, con el único fin de evitar la persecución por la cruz de Cristo. Pues ni siquiera esos mismos que se circuncidan cumplen la ley; sólo desean veros circuncidados para gloriarse en vuestra carne. En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es  para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo! Porque nada cuenta ni la circuncisión, ni la incircuncisión, sino la creación nueva. Y para todos los que se sometan a esta regla, paz y misericordia, lo  mismo que para el Israel de Dios.

En adelante nadie me moleste, pues llevo sobre mi cuerpo  las señales de Jesús. Hermanos, que la gracia de nuestro  Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN

(3, 13- 17)

Dijo el Señor: “Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna.  Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.  Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.”

LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ

En las lecturas de la víspera y en los himnos matinales de la fiesta se narran una seria de eventos del A.T. (antiguo testamento) que simbolizan la santa Cruz. El primer Símbolo se encuentra en la historia de Jonás cuando extendió sus brazos en forma de cruz dentro de la ballena simbolizando los eventos salvíficos de la pasión. Y Cuando al tercer día salió de la ballena se hizo símbolo de la resurrección. El himno, por su parte habla de cuando moisés levantó su vara y causó que el mar rojo se partiera en dos a fin de que Israel lo cruzara a pie.   

Pero el símbolo más claro y hermoso es el de Moisés cuando colocó la serpiente de bronce sobre un asta (Números 21,9) y sucedió que si un hombre era mordido por una serpiente bastaba con mirar a aquella de bronce para curarse. La serpiente simboliza a Cristo crucificado quien aceptó nuestra carne pero sin pecado, tal como la serpiente de bronce, que no tenía veneno, siendo así, Cristo, una fuente de vida y curación para todos los que crean en Él.

Y ahora nos preguntamos: ¿cuándo debemos hacer la señal de la Cruz y por qué?

Nos persignamos como un acción de gracias y diciendo gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Nos persignamos cuando comemos, cuando nos levantamos y antes de dormir, cuando salimos de la casa y cuando volvemos, antes y después de estudiar. La señal de la cruz nos puede acompañar durante todo el día y en todas nuestras acciones bendiciéndolas, santificándolas y purificándolas. frecuentemente nos persignamos durante los servicios litúrgicos. En los casamientos, hacemos la señal de la cruz con las coronas. La bendición al final de la Divina Liturgia es dada con la señal de la cruz y todos los elementos litúrgicos tales como el agua y el vino, son bendecidos con esta señal...

Resumiendo, persignarse es invocar la gracia divina sobre la gente y las cosas. Lo que podemos deducir de todos estos hechos del A.T. y de nuestra vida diaria litúrgica, es que, en primer lugar, la señal de la cruz es aquella luz que precede al trueno de la Gracia divina y a la presencia de su poder.

La señal de la cruz es un golpe en contra de nuestro hombre antiguo y un respiro para quien resucita como un hombre nuevo en Cristo. La señal de la cruz nos trae un gran cambio que la gracia divina otorga según se lo pedimos a través de este símbolo de la victoria.

“Ante tu Cruz nos postramos oh Señor, y tu Santa Resurrección alabamos y glorificamos.”

LA CRUZ EN EL NUEVO TESTAMENTO

Por Cristo, la cruz pasó de ser un instrumento de muerte vergonzosa a símbolo de la victoria de nuestro Señor sobre la muerte: la señal de nuestra Salvación. Para aquellos desorientados que nos acusan de honrar “el arma que mató al Maestro”, les aconsejamos que, con obediencia y lealtad, lean bien la fuente de nuestra fe, pues la Tradición de la Iglesia es un anciano sabio que renueva siempre su juventud alimentándose por la Verdad evangélica que es “ayer como hoy y para siempre.” (Heb. 13, 8).

Que lean a san Pablo cuando dice:

“¡Dios me libre gloriarme si no es en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo!” (Gal. 6, 14)

“La predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salven -para nosotros- es fuerza de Dios.” (1Cor. 1, 18).

“Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles.” (1Cor. 1, 23).

El mismo Señor advierte: “El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí.” (Mt. 10, 38).

Tengamos confianza en nuestra auténtica fe: nosotros, que veneramos la Cruz de Cristo debidamente, seguimos los pasos de san Pablo y de los Santos de Dios que son los verdaderos testigos del Señor, que sellaron su testimonio no con falsedades e histerias sino con su sangre, imitando al Maestro: el verdadero Dios.

TRES CRUCES EN GÓLGOTA

Tres cruces fueron plantadas en el Gólgota: en una fue clavado un hombre que murió en pecado, rechazando que Cristo sea su salvador; sobre otra fue clavado un hombre que murió por el pecado, confiando en Cristo como su Salvador: “Acuérdate de mí, Señor, en tu Reino”. Y en la Cruz plantada en medio fue levantado el Hijo de Dios, y con ella el Señor levantó a todos los creyentes de la esclavitud del pecado.

Las tres cruces son imágenes del Salvador, del santo y del pecador.

Un creyente insistió a un negligente que examinara su vida y que pensara a dónde iba. El otro respondió: “No me molestes, la undécima hora siempre está presente. ¿Acaso no recuerdas al ladrón en la cruz?”; pero la observación de su amigo lo hizo reflexionar: “¿A cuál ladrón te refieres? Pues había dos.”

Ante la Cruz de Cristo se comparece en una de dos condiciones: o pecador que, arrepentido, se salva por la Gracia y busca la santidad, o pecador que rechaza la Salvación y perece por sus pecados.

Aviso

El próximo martes 14 de septiembre festejaremos la Exaltación de la santa Cruz: por esta razón, el lunes 13 a las 19:00 horas dará comienzo el servicio de Maitines para que a las 20:00 horas celebremos la Divina Liturgia.